08.19.05
No sé por qué es precisamente en estas horas que me da con escribir cosas decentes. Por ejemplo, comparto esta oda a mi primer mes en este país, en esta potencia tan sosa y extraña en donde resido.
"Ya ha sido un mes desde que me mudé. Y ha sido precisamente hoy el día que más he querido estar allá. En mi cama, en sus brazos, en la calle, en mi carro con las intrusas, en el puente, en rio piedras, en el churri, pero más en sus brazos que en cualquier otro lado. En sus brazos. Hoy, después de un mes, me permito pensar en algo semejante sin sentir ningún remordimiento.
Ya ha sido un mes desde que he dado rienda suelta a la traducción deliberada de mis pensamientos y hoy es el día en que esto se termina. Cada pensamiento será transmitido en su idioma original, sólo por el simple hecho de que esto da cierta libertad para desviar o atraer la idea principal.
Ya ha sido un mes desde que mis nervios han sido despedazados y cocinados una y otra vez. La nada se convierte en lo único que me sustenta, y ya estoy más loca que cuerda. Pero en serio. He perdido un poco de cordura conforme el gran día se acerca. Ese gran día que decidirá mi futuro. Espero que todo el esfuerzo no haya sido en vano.
Todos estos sucesos concentrados en un sólo mes. Como si un mes fuese suficiente para conjugar, para retomar, para concebir semejante trama."
Ya han pasado más de doce horas desde que escribo esto, y me maravillo porque instintivamente sabía lo que íba a pasar. Todo el esfuerzo, todo el sacrificio, fue en vano. Pero no me voy a rendir. No me puedo dar ese lujo.